Varios estudios, principalmente en universidades de Estados Unidos, han avanzado en la comprensión de que el bajo consumo diario de agua puede estar intrínsecamente relacionado con el riesgo de desarrollar problemas cardíaco. Según estas encuestas, se rastrearon los datos de 16 millones de adultos durante 30 años y se analizaron para demostrar que beber agua reduce el riesgo de insuficiencia cardíaca. ¡Mira más detalles a continuación!
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Estudios recientes han encontrado que un cuerpo bien hidratado mantiene niveles saludables de presión arterial y función cardíaca. Por otra parte, aproximadamente el 11,5% de las personas con niveles normales de sodio en el organismo, sin diabetes, obesidad o insuficiencia cardiaca desarrollaron la enfermedad por no ingerir cantidades adecuadas de agua por día.
Cuando el nivel de sodio era superior a 143 mmol/L en la mediana edad (que normalmente debería estar entre 135 y 142 mmol/L), el riesgo aumentaba un 39 %. Si el nivel de sal está entre 142,5 y 143 mmol/L, las posibilidades de desarrollar hipertrofia ventricular izquierda, lo que reduce la capacidad del corazón para bombear sangre y aumenta el riesgo de insuficiencia cardíaca, crecer un 62%.
Cuanta más sal hay en el cuerpo, más bajos son los niveles de líquido y viceversa. Para mantener la proporción de sodio en el rango normal, es necesario consumir muchos líquidos. Según investigadores del área, además de seguir una dieta saludable y evitar los alimentos ricos en sodio, es fundamental mantener una hidratación adecuada, sobre todo en la vejez.
Al igual que reducir el consumo de sal, beber mucha agua y mantenerse hidratado son formas de ayudar a nuestros corazones y pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas con el tiempo. Por ello, la recomendación médica es que las mujeres consuman entre 1,5 y 2,1 litros de agua al día, mientras que los hombres necesitan ingerir unos 2 a 3 litros.